De un tiempo a esta parte, el Departamento de Educación del Gobierno Vasco se viene planteando el diseño del futuro sistema de orientación en la Formación Profesional. Ante esta situación, como orientador educativo de un centro de FP de esta Comunidad, me gustaría hacer algunas consideraciones.

Como es lógico, buena parte de las demandas en esta etapa educativa están ligadas al ámbito de la orientación profesional y al acceso al empleo. Pero ello no es óbice para constatar, asimismo, evidentes necesidades de orientación ligadas a los propios procesos de enseñanza-aprendizaje que, de no ser atendidas adecuadamente, mediatizarán seriamente el progreso académico del alumnado. Asimismo, en los centros de FP, como en cualquier otra etapa educativa, son patentes las frecuentes demandas generadas por circunstancias de tipo personal o emocional que, indudablemente, también condicionan los procesos formativos individuales.
En mi opinión, los centros de formación profesional han de organizarse adecuadamente, en la medida de sus posibilidades, para dar una respuesta de garantía a esta amplia panoplia de necesidades y demandas de orientación y apoyo.

Es de justicia reconocer quFLECHASe, aunque la dotación actual de recursos para la orientación en la Formación Profesional en el País Vasco difiere notablemente en función de las características y tipología de cada centro, en muchos de ellos nos encontramos con diferentes profesionales en este terreno; ya sean docentes: profesores de Formación y Orientación Laboral (FOL), orientador educativo, profesorado de Aprendizaje de Tareas (nee); o no docentes: mediador/a de aprendizaje permanente, orientadores laborales de Lanbide, etc. Como consecuencia de ello, la dimensión y expectativas de los diferentes planes de orientación varían significativamente en función de las circunstancias y dotación de cada centro.

En cualquier caso, se hace perentoria la necesidad de organizar los recursos disponibles en la actualidad, así como de definir y concretar los servicios y tareas de la orientación en los centros de FP, lo que, en buena medida, habrá de hacerse a través de una estructura organizativa equiparable y reconocible en los centros, como es la de un departamento de orientación, que servirá prioritariamente para dotar de coherencia a todas las intervenciones e iniciativas generadas en el campo de la orientación.
No se trata, en mi opinión, de crear una nueva macroestructura organizativa de difícil gobierno, sino de favorecer los mecanismos de planificación y organización que se estimen necesarios para una actuación coherente y coordinada en el ámbito de la orientación.

En el caso de los futuros Centros Integrados de Formación Profesional, (parece ser que la configuración de estos centros en el País Vasco es inminente), se impone una clarificación competencial entre los diferentes agentes de la orientación, habida cuenta de la heterogeneidad funcional que conlleva un sistema “integrado” de orientación en el marco de un centro de estas características.

Asimismo, considero que la participación de la figura del orientador, en un centro integrado, ha de ser considerada en toda su relevancia para que, desde el desarrollo de las funciones y tareas especializadas que le son propias por su especialidad docente, pueda coadyuvar significativamente en una respuesta educativa integral de calidad en la que todos estamos seriamente comprometidos.
Es por lo que, en mi opinión, se hace muy recomendable nuestra aportación cualificada a la orientación del alumnado de la FP, en todas las dimensiones de la orientación: profesional, académica, personal, familiar, etc. Especial dedicación ha de merecer, si cabe, todo lo que concierne a los cambios de ciclo o etapa, y a la elección entre las distintas opciones académicas, formativas y profesionales. Y, por supuesto, la colaboración con el profesorado de FOL, con los tutores, tutoras y profesorado en general, así como con otros profesionales que colaboren desde la vertiente estrictamente laboral, (mediadores/as de aprendizaje orientadores laborales de Lanbide, etc.).

Para finalizar, constatar el hecho de que, habida cuenta de la cualificación que conlleva la especialidad a la que pertenezco, considero que somos los profesionales más adecuados para coordinar la respuesta al alumnado, escolarizado en el centro, con cualquier tipo de discapacidad o necesidad educativa específica.

Ángel Zárate Argote
Orientador del IEFPS Mendizabala
Vitoria-Gasteiz