1. UN MODELO DE ORIENTACIÓN INTEGRAL PARA LA FORMACIÓN PROFESIONAL

Parto de la base de que el trabajo docente conlleva una dimensión orientaESTUDIANTEdora, que está sustentada en la complejidad del aprendizaje y, consecuentemente, de su labor educadora. Del proceso de aprendizaje participa, no solamente la dimensión intelectual o cognitiva del alumno, sino la totalidad de la persona. El alumno aprende desde sus experiencias, motivaciones, expectativas, valoraciones y sentimientos. Por consiguiente, se hace inevitable contemplar la orientación y la tutoría si se quiere llevar a la práctica una auténtica educación integral.
La complejidad de la labor educadora, la pluralidad de profesores que atienden los distintos grupos de alumnos, la variedad de objetivos y necesidades, y el complejo funcionamiento de los centros de Formación Profesional, aconseja que éstos dispongan de recursos especializados suficientes para abordar con garantías la dimensión orientadora dentro de su labor educadora y formativa.
El profesorado de Formación y Orientación Laboral (FOL) se concibe como una respuesta a la necesidad de que el alumnado adquiera y asiente todo un bagaje de competencias relacionadas con la orientación profesional y el acceso al empleo, que se consideran imprescindibles para completar la formación técnica de un ciclo formativo de Formación Profesional.
No obstante, la tarea docente del profesorado de FOL debe complementarse con una labor específica de orientación, para la que se hace inevitable buscar formulas que especialicen a este profesorado o, lo que en mi opinión es más atinado, contar con la colaboración de los orientadores educativos y/o laborales. Como función especializada que es, se fundamenta en el desarrollo de una serie de programas y acciones específicas, que tienen por objeto informar y ayudar a las personas a adoptar decisiones en el ámbito de la formación y/o el empleo en cualquier momento de su trayectoria vital.
Pero, esta concepción basada en el ámbito de la orientación profesional, con ser básica y fundamental en los centros de Formación Profesional, no ha de ser la única. Las propuestas de intervención han de contemplar una mayor amplitud de miras, y ser concebidas desde una visión integral de la persona, que participe del concepto de orientación a lo largo de la vida y que, por tanto, se abra a otras dimensiones de la orientación, como la de aportar su apoyo especializado sobre los procesos de enseñanza-aprendizaje, o la de colaborar en el desarrollo personal y humano del alumnado de la FP.
En ese sentido, los centros de FP, y sus profesores de FOL, constituyen un eslabón más dentro del sistema integrado de orientación; formado por un amplio elenco de profesionales: orientadores de centro, servicios externos de información y orientación para el empleo, servicios de información y orientación de las administraciones locales u otras entidades públicas y privadas, etc.
Es bien sabido, que los departamentos de orientación de los centros docentes pueden adoptar diferentes tipologías en función del personal involucrado en las tareas de orientación, tutoría y apoyo que le son propias, así como de la población a la que atienden, por lo que en un mismo un mismo departamento se aglutinan perfiles de actuación específicos y diferenciados (profesores de apoyo, educadores sociales, representantes de tutores, orientadores., etc.). Lo mismo ha de suceder, en mi opinión, en la FP, con todos los profesionales que participan de la orientación y el apoyo del alumnado (profesorado de FOL, orientadores, mediadores, profesorado de apoyo, etc.).
El departamento de orientación de un centro de FP debe guiarse por los principios de orientación a lo largo de la vida, por lo que habrá de contemplar como eje básico de su actuación, que las personas que se forman sean los propios protagonistas de la construcción de su propio recorrido de aprendizaje, de formación, y de inserción profesional o social.
Es evidente que, en los centros actuales de FP, se hace imprescindible la consolidación, o en su caso, creación y dimensionamiento de una estructura organizativa sólida para la orientación, que no es otra, que la de un departamento de orientación vigoroso, que integre, cohesione, y de coherencia a la labor de los diferentes profesionales que participan del proceso orientador.
Por otro lado, y de puertas afuera, la orientación no ha de cerrarse y acotarse a los límites estrechos del centro. Muy al contrario, ha de manifestarse accesible al alumnado de otras etapas educativas, y, en general, a toda la ciudadanía, con independencia de su nivel de formación, condición profesional o social, y ubicación geográfica. Para ello, los servicios y departamentos de orientación habrán de ir incorporando a su labor las herramientas y recursos que permitan complementar adecuadamente el tradicional acceso presencial a la orientación.

2. UN DEPARTAMENTO DE ORIENTACIÓN PARA UN CENTRO DE FP
Las necesidades de orientación y tutoría del alumnado de un centro de formación profesional son muy variadas, y se corresponden con diferentes ámbitos y vertientes de la orientación. Como es lógico, buena porientacion1optarte de las demandas pertenecen al ámbito de la orientación profesional, la búsqueda y el acceso al empleo. Pero, es indudable que en los centros de FP actuales también se evidencian claras necesidades relacionadas con el desarrollo exitoso de los procesos de enseñanza-aprendizaje; así como, las generadas por otro tipo de problemáticas de tipo personal o emocional, que en muchos casos condicionan seriamente el desarrollo formativo. Ante esta situación, los centros de FP han de ser conscientes de ello, y organizarse en la medida de sus posibilidades, con objeto de no eludir estas demandas.
Aunque es obvio que la dotación de recursos para la orientación es muy diversa en función de la tipología de los centros de FP, todos ellos disponen de profesionales, como el profesorado de FOL, y, en algunos casos, también de orientadores; es decir, profesorado de la especialidad de orientación educativa, así como, de otros profesionales vinculados a la información y orientación para el empleo.
Lógicamente, la concreción de los diferentes planes de orientación variará en función de las circunstancias y dotación de profesionales propias de cada centro. En cualquier caso, se hace perentoria la necesidad de organizar y definir los servicios y tareas de la orientación, con independencia de las propias del curriculum del módulo de FOL., lo que habrá de hacerse a través de un departamento de orientación, que dote de la coherencia que precisan todas las intervenciones orientadoras del centro.
No se trata de diseñar una macroestructura que recoja en su seno todos los profesionales que pueden intervenir en la orientación; sean éstos docentes o no, sino de establecer los mecanismos de planificación (planes de orientación, tutoría, emprendizaje, mediación, etc.), y organizativos, necesarios para una actuación coherente y coordinada.
En el caso de los centros integrados de FP, habida cuenta de la heterogeneidad funcional y de tareas que conlleva un sistema integrado de orientación, los diferentes profesionales habrán de abordar procesos específicos y diferenciados de la misma, con lo cual se hace precisa una clara distribución funcional entre todos los agentes que intervienen en los procesos de orientación. No se trata de privilegiar a unos profesionales sobre otros; todos son necesarios en función de su especialización y dedicación.
El profesorado de FOL ha de ser plenamente consciente de la necesidad de participar, desde la perspectiva de la orientación profesional y para el empleo, en una estructura transversal como es la del departamento de orientación, que habrá de ser la punta de lanza de todos los planes de innovación relacionados con la transición a la vida activa y al emprendimiento de su alumnado
Esta participación propiciaráFLECHAS una convivencia estrecha con otros profesionales de la Orientación donde los haya, en especial en los centros integrados de Formación Profesional. Así, por ejemplo, aunque minoritaria aún en los centros de FP, la figura del orientador u orientadora (de la especialidad docente de orientación educativa) deberá de adquirir carta de naturaleza plena en la FP, si lo que se pretende es desarrollar un modelo holístico y coherente de orientación, acorde a los tiempos actuales.
Y si algún responsable de la administración educativa partiera con reticencias a la generalización de estos profesionales especializados, habrá de ser consciente de que los orientadores y orientadoras educativos son los profesionales con el perfil más adecuado para abordar los problemas de aprendizaje; para apoyar y coordinar la labor tutorial; para colaborar en la resolución de los problemas que desde la esfera personal interfieren en los aprendizajes y para coordinar los procesos de inclusión académica e integración laboral del alumnado de necesidades específicas.
Asimismo, la participación del orientador en colaboración con el profesorado de FOL en el ámbito de la orientación profesional y para el empleo, habrá de hacerse por medio de programas específicos de intervención: programas de toma de decisión, continuidad de estudios, bolsa de empleo, fomento de la iniciativa emprendedora, etc.
3. PROPUESTA ORGANIZATIVA PARA EL DEPARTAMENTO DE ORIENTACIÓN DE UN CENTRO DE FP ACTUAL
wpid-wp-1416310732959.jpegEn primer lugar, precisar que la denominación que considero más adecuada es la de “departamento de orientación”, en contraposición a otras que se barajan todavía, como la de “servicio de información y orientación”, ya que la primera permite una mayor integración en los centros docentes, al equipararse como un departamento más. Por el contrario, la denominación “servicio” transmite un mensaje de algo añadido o exógeno al centro, fuera de sus estructuras organizativas habituales. Así mismo, considero que el término “orientación” engloba al de “información” y, por tanto, evitaríamos el sentido pleonástico del mismo.
En cuanto a la composición del Departamento de orientación en un centro de FP actual, considero que tiene que ser un departamento con entidad propia, en el que participen, de una u otra forma, todos los agentes implicados en la orientación. Pero una cosa es la participación funcional en la elaboración de planes, estrategias, líneas de actuación; y otra, convertir el departamento de orientación en una estructura ingobernable, o una suerte de cajón de sastre de cualquier iniciativa docente en el centro. Por eso, la solución organizativa no pasa en ningún caso por la fusión con el departamento de FOL, o que éste se subsuma en un macrodepartamento de orientación.